Curiosidades mortuorias, de pisos y pisadas varias

El Profe Núñez nos cuenta algunas historias de cadáveres de nuestro pasado, y cierra con la rareza (?) de la parroquia de Villa Fox, Zárate.

(segunda y última parte)

¿se hizo esperar… no?

Dicen que las segundas partes no son buenas, quizás esta no sea la excepción, primero porque no tengo idea que repercusiones tuvo la primera parte de esta secuela. Pero bueno, había que intentarlo, es más, estaba en deuda con los lectores de NTETA y también conmigo mismo.

Primeramente, les debo la disculpa porque no conseguía imágenes que colmaran mi expectativa para desarrollar dicha nota y es difícil ingresar a las iglesias en estos tiempos en donde “Dios no atiende como antes” y encima uno se volvió bastante reacio a concurrir a celebraciones religiosas, pero bueno, después de varios intentos fallidos, aquí vamos con lo prometido y lo que faltaba…

Pero para hacerles perder un poco más de tiempo de lectura, antes de ir al piso de la Parroquia de Villa Fox, voy a ir a algo más macabro, más en tiempos que está de moda Santa Evita, les debo decir que nosotros los argentos, somos bastante particulares para con esos temitas de los cadáveres.

A modo de ejemplo, más allá del eterno periplo del cadáver de Eva –por favor lean “Esa Mujer” de Walsh-, también alguna que otra vez se “afanaron” el cadáver del presidente De Facto de la “Revolución Fusiladora” de 1955, Pedro Eugenio Aramburu; como no recordar en el regreso de la democracia la amputación de las manos del General Perón; antes, también una agrupación de “chicos bien” conocida como “Los Caballeros de la Noche” se había robado el féretro con los restos mortales de Doña Inés Indart e Igarzábal de Dorrego, cuñada de Manuel Dorrego y pedían rescate por ellos, bueno así, miles de historias, que seguramente existirán entre los vivos, sobre los muertos.

Tumba de la Familia Dorrego – Ortíz Basualdo
Donde están los restos de Doña Inés de Dorrego





Para no aburrirlos demasiado con eso, yo me voy a dedicar a uno en especial, que estuvo separado un tiempo y no por voluntad propia, sino por propio “cholulismo” patricio; hago referencia al General Juan Antonio Álvarez de Arenales, o mejor dicho, su cabeza y su cuerpo…

Don Juan Antonio Álvarez de Arenales, era un español devenido a soldado de la independencia, tanto de Belgrano como de San Martín, convertido al liberalismo revolucionario. En las campañas como lugarteniente del Libertador, logra no solo imponer a los ejércitos sino también el
“paso de soldados realistas”
a las tropas libertadoras. Eso es para todos los que creen que la revolución y la independencia, fue realizada por argentinos “patricios”, sin la participación de mujeres y hombres que no nacieran en estas tierras.

Si hasta el Ejército de los Andes fue argentino-chileno; lo que me lleva a preguntar el “porque” del odio de hoy, si antes habían peleado codo a codo, sino como olvidar el “Abrazo de Maipú” entre San Martín y O´Higgins o recordar que el porteño Manuel Blanco Encalada fue presidente de Chile, sí… como lo leen, presidente de Chile, algo así como que Arturo Vidal fuera candidato a la Intendencia de Zárate.

Bueno, siguiendo con Álvarez de Arenales, el mismo nació el 13 de junio de 1770 en Villa de Reinoso, situada entre Santander y Burgos (provincia de Castilla la Vieja), es decir “godo o maturrango” como les gustaba denominarlo San Martín…
Este bueno muchacho que había combatido juntos a los dos grandes hombres de la patria, que no era argentino de ley, sino por adopción y pedido de ciudadanía a la Asamblea del Año XIII, recorrió toda América del Sur, soñando y luchando por la “Patria Grande” y así fue hasta que una inflamación de garganta terminó con su vida en Moraya (Bolivia) el 4 de diciembre de 1831, siendo posteriomente sepultado en la Iglesia de la misma localidad de Moraya.

Pero el periplo de sus restos comienza después –obvio, primero hay que morirse para ser “resto”-, según el historiador Fermín V. Arenas Luque en su libro “Efemérides Argentinas”:
“(…) cuando un terrible temblor sacudió al pueblo de Moraya, la iglesia parroquial se derrumbó. Las sepulturas se removieron y por esta macabra circunstancia algunas fueron objeto de actos profanatorios. Con el propósito de que pudiese ocurrir lo mismo con los restos de Arenales, el coronel Pizarro los sacó del lugar en que se hallaban y los depositó en el osario común, excepto la calavera, que quedó en poder de dicho militar”.

Tiempo después, en 1874, la calavera del prócer fue remitida desde Moraya a Buenos Aires, para ser entregada a su hija María Josefa Álvarez de Arenales de Uriburu –madre del que fuera presidente de la nación José Félix Evaristo Uriburu- permaneciendo en poder de sus descendientes hasta fines de la década de 1950.

Y aquí me quiero detener, en el hecho que la hija y sus descendientes, hasta entrado el siglo XX tuvieran la cabeza de Álvarez de Arenales, del “Nono” por así decirlo, como trofeo para recordarles a sus invitados su prosapia quizás… después no me digan que “yo soy raro” al escribir esto, sino piensen en los que fueron los participantes de todos estos acontecimientos…

A lo largo del Siglo XX, en la provincia de Salta, se promovieron múltiples iniciativas tendientes a tributarle los debidos homenajes y el justo reconocimiento por la sobresaliente actuación del general Arenales, una de ellas, de gran significación, fue la que impulsó al Primer Arzobispo de Salta Monseñor Tavella, que decidió contactarse con los descendientes directos del prócer en Salta, sus sucesores Uriburu Arenales, que a la sazón la integran las familias: Castellanos Uriburu y Zorrilla Uriburu, al tiempo que remitió una carta a los otros miembros de la familia Uriburu Arenales, residentes en Buenos Aires, con el objeto de solicitarles la remisión de sus restos mortales, a fin de que los mismos descansen en el Panteón de las Glorias del Norte.

Donde descansan los restos de Güemes, su esposa y otrxs próceres de la patria, pero no así Macacha Güemes, hermana del caudillo que falleció en 1866; se dice que sus restos todavía están en el panteón familiar de la familia Güemes, porque en el Panteón de las Glorias del Norte ya están las cenizas de la mujer del jefe de “los Infernales” y para ciertos sectores de la aristocracia salteña, tan conservadora, que Güemes esté “acompañado” por 2 mujeres ya es mucho…
Cosas locas que tiene la historia argenta… ¿no?

Dn. Federico Castellanos Uriburu procede a introducir la calavera de Arenales en la urna que actualmente se encuentra en el Panteón de las Glorias del Norte

En la Capital Federal, reunidos los sucesores del prócer en el domicilio de la señora Agustina Roca de Uriburu –aristocracia con olor a bosta, como solía decir Don Domingo Faustino-, estos procedieron a labrar una escritura pública por la entrega de tan inestimable tesoro familiar, ante el escribano Luis. M. Aldao Unzué, encontrándose presentes en esa ocasión los doctores Atilio y Pedro T. Cornejo, quienes posteriormente trasladaron la urna provisoria a Salta. Una vez arribados a Salta, monseñor Tavella convino en atesorar dicha reliquia en la Capilla Privada del Arzobispado, hasta tanto se concluyesen con los trabajos de armado de la urna definitiva que actualmente se encuentra en el referido Panteón.

Hasta aquí lo que respecta a Don Álvarez de Arenales… dejemos la cabeza, vayamos al piso… ¿les parece?

Parroquia originalmente dedicada a Nuestra Señora de Loreto, cuya historia también es bastante particular, porque está dedicada a la advocación mariana que se originó en una tradición del siglo XIII, que nos cuenta que la Santa Casa donde nació la Virgen María, en donde recibió el Anuncio de la Encarnación del Hijo de Dios y en donde vivió con Jesús y San José, fue trasladada por ángeles –algo así como una especie de Mercado Libre Celestial o Empresa de Mudanzas y Logística- en el año 1291 desde Nazaret a Tarseto (en Dalmacia, Croacia), para ser protegida y resguardada de todo peligro, porque Palestina había sido invadida por los mamelucos y así varias veces “trasladada” por ángeles hasta terminar en ribera opuesta del Adriático, a Italia, entre un bosque de laureles. De allí el nombre de Loreto (del latín Lauretum: lugar poblado de laureles).

Lo particular no es el traslado angelical de la “Santa Casa”, sino las imágenes que tiene el piso en la actualidad en nuestro Pago Chico y debo reconocer que desde que fui habitué de tal parroquia, siempre tuvo el mismo piso.

Cuestiones al margen, no sé si por “casualidad” o “causalidad”, soy abiertamente partidario de las causalidades, más si se hace referencia a simbolismos religiosos o logias secretas, masónicas u otras que puedan existir –terraplanistas e iluminatis, por favor abstenerse de darse por aludidos–, existen innumerables libros, teorías, tesis doctorales y hasta películas sobre el tema. Como no recordar al Código Da Vinci y su precuela “Ángeles y Demonios” de Daniel James «Dan» Brown; les aclaro que “Ángeles y Demonios” es anterior al “Código”, por más que Tom Hanks u su “alter ego” Robert Langdon lograra mágicamente invertir los roles.

Bueno en este caso, la parroquia a la que hago referencia tiene cierto simbolismo en su piso, y no una vez, sino varias veces y por todo el piso, a lo que siempre me pregunté interiormente -ojo que no dejé de leer libros, como dice Claudio María Domínguez-, pero también pregunté en su momento al sacerdote de esos tiempos y jamás pude tener una respuesta clara del “porque” de esas imágenes en el piso.

Bueno, al día de hoy, 2022, después de años de no ingresar a la Parroquia, volví a hacerlo –confieso que no se cayó ningún santo, ni nada por el estilo- y vaya sorpresa, todo sigue como era entonces…

Si bien no están giradas a 45° como lo tenía el brazalete y bandera del Partido Nacional Socialista Alemán, para que no queden dudas de lo que hablo, de los nazis de “Fito” Hitler; sin dudas, no deja de sorprender el piso.

Quizás porque más allá de mirar al cielo, también cada tanto se me da por dirigir la mirada al piso, quizás buscando la puerta del infierno –que no está en cierta escuela técnica de la Avenida Anta 666- y tampoco debajo de la loza en la que figura la dirección de donde se compró el piso del templo parroquial del centro “Fabrica Callao 666”-, quizás lo hice porque soy inquieto, curioso y como todo viejo profesor de historia, sigo buscando más allá del Calendario Escolar y de la Historia de Mitre, leyendo entre líneas, observando paredes, ventanas y pisos… lo que me recuerda que son pocas las personas que observan las gárgolas cada vez que van a Lujan y se emocionan con la Basílica…

En tiempos de mi viejo había un refrán que decía: “pa´muestra, basta un botón…”. Bueno, acá les dejo varios, sáquense las ganas y si andan por algún templo parroquial, mire al cielo en la plegaria, pero no olvide de mirar al piso, porque en definitiva en el piso está el polvo… y como también se dice por ahí en el Genesis 3:19 “Comerás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado; porque polvo eres, y al polvo volverás…” (nota aparte, que gran banda Genesis ¿no?)

La seguimos en una nueva oportunidad, si me permiten y tienen paciencia…

Ariel, el que suscribe…!

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