Mucho más que saberes

Pensemos por un minuto qué significa para nosotros como adultos la educación formal de
nuestros hijos, qué significa para nosotros la escuela como ámbito educativo, qué significa para
nosotros que los chicos vuelvan a las aulas. Para los adultos, las clases, la educación implica todo
lo que los chicos pueden aprender de contenidos, matemáticas, lengua, sociales, naturales, inglés,
y cada una de las materias que tienen como contenido curricular. Nosotros anotamos o
desanotamos a los chicos en los colegios de acuerdo a la calidad educativa que la institución nos
ofrece. Pero supuesto que también nos importa la calidad humana del mismo, pero generalmente
viene como un segundo planteo, en donde tenemos que decidir entre 2 colegios de la misma calidad
curricular. Eso somos nosotros, nuestra manera de ver esta realidad.


Sin embargo no es la única visión de la educación. Hay otra visión, una mucho más interesante, más
integral, más profunda, una visión que trasciende los escritorios donde se toman las decisiones, una
visión de la que parece no hablarse…claro, en el mundo adulto.


Tomemosnos nuevamente un minuto y pensemos cuál es la visión de la educación que tienen los
niños y los adolescentes. Qué significa para ellos la escuela como ámbito educativo, qué significa
para ellos volver a las aulas y en qué lugar ponen ellos la educación formal (es decir las materias
que cursan en la escuela). Nos sorprendería que al preguntarle a los chicos para qué van a la escuela
difícilmente encontremos a alguno que nos diga a aprender, porque los chicos desde su ser chicos
NO van a aprender, van a compartir con sus amigos. Para los chicos ir o no ir a la escuela no hace
referencia aprender más o menos, sino a verse o no con sus pares. Cuando escuchamos en la tele
que luego de la medidas de cierre de clases los chicos lloran, ¿a quién se le ocurre creer que es porque
extrañan a la profe de matemáticas, o porque le encanta escuchar la clase de historia en vivo y en
directo? Cuando los chicos se ponen mal por no poder ir a la escuela es simplemente porque eso
significa que no van ver a sus amigos. Es por eso que para un niño o adolescente no es lo mismo
aprender por zoom o presencialmente. Ellos aprenden e integran conocimientos desde lo vincular.


Por otro lado no menos importante, en la escuela, con los pares los chicos aprenden lo que a mi
entender (humildemente) es lo fundamental que les da el sistema educativo: aprenden a compartir,
a disentir en las idea, a conocer que hay otros con formas de pensar diferentes, aprenden a negociar,
a consensuar, a hablar y a exponerse, a plantear ideas, a conocer sus virtudes y ver que con ellas
pueden fortalecerse y fortalecer en la ayuda a los demás. Aprenden a conocerse a sí mismos, pueden
conocer a otros, aprender a que no siempre se pueden vincular de las misma manera con demás,
que hay autoridades y reglas que respetar fuera del ámbito familiar, aprender a tener
responsabilidades y a que cada acto tiene su consecuencia (tanto positiva como negativa). Aprenden
a frustraste por sus errores y a alegrarse por sus logros. Cultivan y fortalecen su personalidad en
relación a los demás.


Aprenden a vivir en un sistema controlado y cerrado antes de largarse a la vida.

La pregunta que sigue es ¿qué pasa si no tenemos para nuestros niños ese sistema controlado donde
pueden practicar vivir en sociedad sin temor a equivocarse y con la posibilidad de reparar los
errores? La respuesta es clara, tendremos niños y adolescente con conocimientos formales en las
diferentes materias, pero sin práctica de vida, con mucho saber pero con pocos recursos para
vincularse y resolver problemas de la vida cotidiana.
Es por esto último que la vuelta o no a clase no es solo una cuestión de más o menos conocimientos
curriculares, no es solo una cuestión de más o menos horas de zoom, sino que se trata de el
aprendizaje vincular y todo lo que este implica a nivel de la personalidad y a nivel social.

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NTETA
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