25 febrero, 2024

Un cuento de radio (en primera persona)

Todos los amores tienen una historia. Esta es, en parte, la mía. Mi historia con la radio cuando me inicié.

Cada 27 de agosto recordamos la primera transmisión radial, originada en la Argentina. ¿Qué pasaría por la cabeza de esos tipos? Seguro que ni una ínfima porción de todo lo que desencadenaría montar una antena, abrir un micrófono y no saber quiénes o cuántos estaban del otro lado.

Todos los amores tienen una historia. Y más aún si en algún momento ese amor desbordó y nos hizo querer intentar disfrutar algo de la magia de «transmitir».

Hace más tiempo del que quiero calcular, fuimos con un amigo a presenciar un programa de radio. Era un programa nocturno, en Radio Nuclear. Música pop de inicios de los 80 y un conductor con una gran voz, del que lamentablemente, no recuerdo el nombre. Lo solíamos escuchar todas las noches, las canciones eran las que sonaban en los boliches, en nuestros asaltos. A veces, dejábamos por la tarde mensajes y pedidos de canciones para que esa misma noche estuviéramos en estado de alerta, hasta «oírnos» en el programa.
Escuchar que te nombraban en la radio llenaba de electricidad la oscuridad de la habitación, donde ya en la cama, escuchábamos a escondidas, hasta dormirnos.

Varios años después, como suelen nacer tantos proyectos de radio entre amigos, alguien largó la remanida frase «si estas charlas las hiciéramos en radio, seríamos un éxito». Ninguna frase debe haber sido más repetida en las historias previas a cualquier intento de hacer radio. Y ninguna más alejada de la realidad…

Luego de conseguir un par de publicidades, garabatear en un cuaderno una hoja de ruta para atravesar dos horas de aire, faltaba el nombre. Recuerdo un nombre tentativo, que era el estribillo de una canción (nueva en ese momento…) (*1).
Comprendí la crítica que me hizo un amigo, que podía ser mal interpretado, y entonces, afortunadamente, me decidí por No Todo Es Tan Así. Algún día se sabrá de dónde salió, pero hoy no.

¿Cómo poner un programa al aire al principio de los 90? Pateando radios, hablando con sus dueños, y aceptando que esa era la única manera. Comprar un espacio y adecuarte a las reglas de la emisora, y listo.
Bueno, no tan listo. Hay que salir al aire y pasar el trance del primer programa.

La primera vez que hice un programa (sábado de 19 a 21) fue a la vez, la primera vez que pisaba un estudio del lado de los locutores. Donde está la lucecita roja que dice AIRE, pero a la vez te grita «HABLÁ!»
Sinceramente, no recuerdo como salió. Pero había empezado un camino. Debuté en Omega 96.3, de Zárate, en un estudio que estaba en la calle Pueyrredón, con recursos técnicos más bien escasos, pero hecha a pulmón y con amor al medio.

Recuerdo que llevaba mi primera compactera, porque al principio la música era de vinilos y cassettes. Las tandas eran el momento de lucimiento del operador. Poner y sacar cassettes que duraban lo que dura una publicidad (30 o 40 segundos), uno tras otro en dos cassetteras, hasta completar todas las publicidades. Una tarea que requería habilidad, realmente.
No había computadoras, OBVIAMENTE, entonces cada tema, cada separador, apertura, auspicio de bloque, etc. estaba en un soporte diferente, lo cual obligaba a ese pobre operador a poner vinilo, preparar un cassete, tener en punta otros, y así. Aprovecho para refutar esa frase que dice «Todo tiempo pasado fue mejor». No. Terminante y rotundamente NO.

Seguí un año más en esa radio. Luego pasé a otra que recuerdo con mucho cariño, FM Zárate 92.3, donde No Todo Es Tan Así se convirtió por primera vez en programa diario, de 19 a 21. Otra vez con un grupo de amigos, que no sólo segundeaban al aire, sino que conseguían las publicidades para pagar esos espacios.
El operador de aquel programa estaba asombrado por los llamados telefónicos, única manera de enterarnos que había alguien del otro lado escuchando, y un indicador de «éxito» del programa. Luego, nos enteramos que, con suerte, la señal alcanzaba un radio de 20 cuadras… O sea, éramos un éxito barrial, no llegábamos al 80% de Zárate.

Esa radio se terminó mudando, cambió de antena y la cosa mejoró claramente. Nos seguía yendo bien, pero pagar el espacio se estaba haciendo pesado. Perdimos la pata «comercial», y debimos abandonar el proyecto. Cuando ya estaba pensando en dar vuelta la página y abandonar todo, surgió la posibilidad de llevar el programa a Radio Master´s 101.3. A pesar de que pasaron muchos años de aquel nuevo inicio, para esta historia, es tiempo presente.

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