1 junio, 2023

Una breve reflexión sobre la IA de antes, la de ahora y la que viene o “Hablemos sin saber”

Un aterrado profe Núñez nos comparte su columna acerca de la Inteligencia Artificial, desde algún lugar en la resistencia...

Messi es arquero, de la H a la O”

(Natalia Natalia en Sin Codificar)

Días pasados, cambiando mensajes con el Negro Caballero, me hizo el “cuento de la IA” y como yo soy bastante escéptico a creer algunas cuestiones del ciberespacio –además de duro como una roca-, me quedé con un montón de dudas… o como se diría en la jerga popular “se me llenó el tujes de pasto” …

Bueno, hete aquí que quise sacarme algunas vacilaciones al respecto y como soy un bicho curioso, comencé a curiosear; la cuestión es que encontré eso que le llaman Chat GPT, abrí unas cuantas páginas para ver de qué se trata y entendí menos…

Después el mismo Señor Oscuro de la Radio –que no es Darth Vader o el “innombrable” de Harry Potter, tampoco es el que gobernó el país casi una década y era “el riojano más famoso, después de Ramón Díaz- me envió una columna publicada aquí mismo y a decir verdad, me perdí aún mucho más… así que volví a la vieja usanza de los libros, sí, esos de papel, con tapa dura o semidura… lleno de letras, algunas pocas fotos y que cada tanto se llenan de polvillo… y ahí fui encontrando las respuestas, si es que existen la mismas.

Resulta que recordé que había leído un libro de un tal Javier Negrete (que lo recomiendo, tanto el de Grecia, como los de Roma, son muy buenos y amenos), donde hacía referencia a los intelectuales, algo así como la IA de la época, y como hacían para dar a conocer sus conocimientos, así que haciendo uso de mi poder de expropiar cosas que no me pertenecen, paso a adentrarme al mismo…

Son los discursos políticos y judiciales los que nos abren una ventana para asomarnos a lo que se vivía en la Atenas del Siglo IV; así por ejemplo Isócrates, que era una persona que no había sido dotado de una gran voz, lo que no le permitió practicar la oratoria, pero sí enseñarla; incluso abriendo una escuela. Otro que se destacaba en el arte de la retórica, era Demóstenes, un especialista en cuestiones públicas que hacían al sistema de finanzas de la época, desde los préstamos hasta las herencias y por supuesto, todo tipo de fraudes.

¡Todo un triunfador este Demóstenes!, hasta me arriesgaría a pensar que ha inspirado a varios economistas y políticos de nuestra historia, no sólo por su sabiduría y obstinación, sino porque hay muchos economistas y políticos a los que no les entendemos y aun así siguen siendo “material de consulta”

(…) Desde finales del Siglo V y a principios del IV, la retórica se había desarrollado hasta convertirse en un arte muy elaborado que requería un largo aprendizaje…

Paradójicamente, Demóstenes no poseía dotes innatas para hablar en público. Era más bien estrecho de pecho, de voz débil, no sabía pronunciar la “r” y además tartamudeaba un poco. Sin embargo, compensó su carencia con dedicación y trabajo. Convirtiéndose en su propio logopeda, se metía guijarros en la boca para practicar sus discursos, de tal manera que por fuerza tenía que exagerar la vocalización. Lo hacía, además, al mismo tiempo que subía cuestas para aumentar la capacidad de sus pulmones y la potencia de su voz. Se hizo construir un espacio subterráneo donde estudiaba y trabajaba a veces meses completos mientras los sirvientes le traían comida desde afuera. Para no sentir tentaciones de salir a la calle, se afeitaba media cabeza, de modo que se quedaba encerrado por no hacer el ridículo. Además, consciente de que los argumentos y la lógica no triunfaban por sí solos, practicó el lenguaje corporal y declamación con un actor llamado Sátiro, para vender mejor su mensaje…

Demóstenes, nacido de buena familia, le echaba en cara a Esquines –su rival en la oratoria- su vergonzoso origen: era nada menos que hijo de un maestro, lo peor de lo peor… le recordó que cuando era un niño tenía que moler la tinta para su padre, barrer el suelo del aula y limpiar los taburetes –asientos, bancos- donde se sentaban los alumnos. Mientras que hoy día un político presumiría de algo así para demostrar a sus votantes que es un hombre de pueblo… se ve que, en Atenas, pese a tratarse de una ciudad democrática, ser pobre no sólo suponía una desgracia, sino también una vergüenza y casi un pecado. (1)

Sin dudas, esto de la oratoria bien cobrada tenía cierta actitud de soberbia, casi como aquellas personas que, porque pueden acceder a determinado nivel salarial, piensan que transmutan a una especie de piel caucásica con ribetes “germanos”, que los aleja cada vez más de sus pares y los acerca más al espejo de Dolina –vayan, escuchen, hagan memoria y recuerden el separador del 2020 de NTETA-, a tal punto de denostar a todo lo que no se acerque a un nivel de poderío económico salarial que muchas veces, nos hacen creer que poseemos…

Igualmente, no nos vayamos por las ramas… sigamos con la oratoria y la IA de la antigüedad griega…

Pero, posteriormente, en el ambiente intelectual en tiempos de Pericles, quien había nacido en el 495 a.C. y fue uno de los principales impulsores de la Acrópolis de Atenas, se destacaba sobre todo Fidias, escultor ateniense, quien se valió de los tributos pagados por la Liga de Delos para la protección que obtenían por parte de Atenas.

(…) Fidias empezó construyendo una estatua enorme, la Atenea Prómacos, que medía unos nueve metros de altura más la lanza que sujetaba en su mano derecha. Según las descripciones era de bronce –hueca, lógicamente-, y estaba tan bien situada que los barcos que se acercaban a Atenas después de doblar el cabo de Sunión veían el reflejo del sol en la punta de la lanza…

Pero la estrella de las obras de la Acrópolis era el Partenón. Su nombre deriva de parthénos, “virgen”, ya que tal era condición de la diosa Atenea a la que estaba consagrado…

La escultura más espectacular del Partenón se hallaba en su interior: la colosal estatua de Atenea, armada con escudo, yelmo y lanza. Medía más de 12 metros y sobre el núcleo de madera llevaba más de una tonelada de placas de oro, mientras que las partes desnudas –la piel, los brazos- recubiertas de marfil…

En 1867, mientras lo venecianos asediaban Atenas, los turcos usaron el templo como polvorín, con tanta mala suerte que un cañonazo impactó en él… y el resto, lo podemos imaginar…

Se cuenta que a Fidias lo acusaron de escamotear parte del oro destinado a la estatua de Atenea. Logró salvarse de la acusación gracias a que las placas de oro se podían desmontar y pesar… (2)

A lo que yo agregaría… también gracias a que no existían fakes news, ni denuncias de cierta exdiputada “mística” o periodista, que mientras corría por Palermo, recibió un sobre anónimo con una denuncia contra Fidias o el propio Pericles, pero eso es una apreciación mía, nada más… ¡!no me hagan caso…!!

Bueno, siguiendo con la parte intelectual –que es lo que importa-, también, además de Fidias, se destacaba Anaxágoras, pensador nacido en Clazómenas, ciudad jonia, situada entre Mileto y Focea. Era un estudioso de los cuerpos celestes, al igual que Tales, incluso se dice que estudió un meteorito caído y llegó a la conclusión que se componía de piedra o un metal incandescente, además de afirmar que la Luna no emitía su propia luz, sino que reflejaba la del Sol, y que se movía en una órbita más baja, por lo que de vez en cuando se interponía delante de éste y provocaba eclipses.

De este muchacho se dice que predijo un eclipse de sol e incluso vaticinó la caída de un meteorito en Egospótamos, en el Estrecho de los Dardanelos, en el año 468 a.C.; cuestión que, de ser cierta, si a Anaxágoras le agregábamos un Bruce Willis, la tierra tendría más que suficiente para protegerse de las amenazas espaciales y no se gastaría tanta guita en dinero, satélites o sondas…

Bueno, resulta ser que todos estos intelectuales que pululaban por una Atenas cada vez más grande y opulenta, dependían en parte de los pagos que podían realizar los aristócratas, quienes los consideraban de un peldaño menor en escala social…

Ningún joven de buena familia que contemple el Zeus de Pisa [el Olímpico] querrá por ello convertirse en Fidias; ni en Policleto al ver la Hera de Argos; ni en Anacreonte, Filemón o Arquíloco, por más que disfrute con sus poesías. Por el hecho de que disfrute de la obra no necesariamente se ha de pensar que el artífice es digno de estigma… (3)

Es decir que, para la aristocracia ateniense, estos intelectuales no eran más que una clase asalariada, a los que se podía comprar, junto con sus obras, para disfrutar, pero sin frecuentar su compañía. Así este prejuicio de la nobleza contra los que cobraban por su trabajo se extendía incluso a la enseñanza, que dicho sea de paso, estaban considerados peor que los artistas…

Lo que deja en claro que las cosas no han cambiado demasiado con el paso del tiempo, y de eso, seguramente no tiene la culpa Baradel, ni Sarmiento, ni ningún ministr@ de educación… hay algo más de fondo, que quizás va desde la época de los griegos, que ya nos consideraban como “algo inferior”. Pero, sin embargo, había otros maestros de la cultura, que sí eran más apreciados, y que también se destacaron en gran número en Atenas: los sofistas…

Los “sofistas” eran algo así como “personas que se dedicaban profesionalmente a la sabiduría” y su enseñanza era muy variada, desde astronomía, cálculo, música y hasta etimología, pero fundamentalmente eran valorados por su retórica y cobraban a alto precio sus lecciones, porque lo importante, era triunfar, y en un lugar en donde la palabra tenía valor, saber hablar tenía su precio…

“Era pura cuestión de oferta y demanda: para triunfar en la Asamblea y sobrevivir en los constantes pleitos en que se veían envueltos los ciudadanos, sobre todo si eran ricos, resultaba imprescindible dominar el arte de la palabra. La retórica era una ciencia nueva en la que había pocos expertos, así que, lógicamente estaban muy cotizados. Los más valorados de estos sofistas eran Georgias de Leontinos y Protágoras de Abdera.

Hay una escena al principio del diálogo Protágoras de Platón en el que Sócrates y su joven amigo Hipócrates llegan a casa del rico Calias, donde se aloja Protágoras en su visita a Atenas. Reparemos en ello: un hombre que realizaba un trabajo remunerado y al que, sin embargo, invitaban en hogares de la alta sociedad como si fuese el príncipe de una potencia extranjera. El respeto que sentían todos por Protágoras queda de manifiesto cuando, en una escena impagable, vemos al sofista pasear mientras diserta, seguido por decenas de personas ávidas de oír sus palabras. De pronto Protágoras se da la vuelta. En ese momento, el coro que le sigue se abre en dos para dejarle el camino libre, y todos esperan a que haya pasado para volver a caminar junto a él, pero siempre detrás y sin estorbar el paso…” (4)

La moraleja del asunto está en que, para ser respetado entre los círculos aristocráticos, se debería cobrar más cara la tarea realizada. Lo que demuestra que no es cuestión de vocación, sino de paga del salario… vayan pensando papis, cuando al momento de protestar por los paros docentes –cosa que hacen muy a menudo en estas épocas, tratándonos de “vagos con 3 meses de vacaciones”-, tengan en cuenta que quizás, los paros no los hacemos por cuestión de vocación, sino de prestigio social, para poder “codearnos” con la aristocracia vernácula…

Con esto, si se me permite, quedo dejar en claro, que sin entender mucho sobre IA de estos tiempos contemporáneos, seguiré recurriendo a los libros, quizás porque me resulta más fácil y hasta más cómodo, porque no pierdo el ejercicio de la memoria y porque tengo miedo que con solo poner unas palabras en el chat. Tendrán quizás que soportarme, amables lectores, cuando cada tanto aparezco por estos pagos, robando data y nos “bots”, haciendo mías palabras que corresponden a otros, pero con cierto toque artesanal, como traté de hacerlo esta vez, en donde no todo gira por la historia, pero hay mucho de ella…

Incluso investigando más allá de los libros, dando vueltas por el ciberespacio, una nota aparecida en Ámbito Financiero, realizada a “medida” por la IA:

(…) el presidente de Israel, Isaac Herzog, pronunció un discurso que estaba parcialmente escrito por Chat GTP. The Jerusalem Post publicó la revelación que hizo el propio Herzog, quien contó que el inicio y el final de su discurso fueron escritos por ChatGPT afirmando que «los bots entraron en acción». Según el jefe de Estado israelí, se trató de una forma de mostrar los asombrosos logros de las industrias cibernéticas y de alta tecnología.

«Me siento verdaderamente orgulloso de ser presidente de un país que alberga una industria innovadora de alta tecnología. Israel está constantemente a la vanguardia del avance tecnológico», declaró Herzog en la conferencia Cybertech, celebrada en Tel Aviv, donde subrayó que «desde el desarrollo de tecnología de ciberseguridad hasta las ‘startups’ exitosas», el país hebreo tiene «un impacto significativo en la escena mundial».

El mandatario afirmó que «las máquinas no solo se encargan de tareas que antes solo podían realizar los humanos, sino que también llevan a cabo tareas que los humanos jamás habrían soñado que podrían hacerse».

Sin embargo, destacó que no se puede «olvidar el espíritu humano», ya que «ningún ordenador podrá reemplazar al ADN humano». «El último reto es poner los ojos en el horizonte, pero también en nuestros compañeros humanos», concluyó” (5)

Mientras que Bill Gates dice que la utiliza para escribir poesías y “otras tonterías” con sus amigos, pero también afirma que la IA puede cambiar el mundo laboral…

Quizás sea hora que pensemos que los libros se convertirán en leyenda, en historias prácticamente fantasmales, en donde existan verdaderos maestros de la retórica, que escribían discursos para ellos, pero también por encargo, y eran muy bien remunerados, a tal punto de codearse con “la crem de la crem” de la sociedad griega. Mientras que ahora, quizás esta IA precarice el ámbito laboral de aquellos que se ganan la vida enseñando, escribiendo, investigando como periodistas, total, ya una serie de “bots” van a hacer el laburo de toda una redacción, creando blogs, columnas y hasta programas periodísticos, que, dicho sea de paso, muchos se hacen “desde el celular”, en donde, mediáticos devenidos en “panelistas especializados” gritan a viva voz… “Me llegó la data, que…” y desde ahí gira durante horas una noticia…

Como dijo el Negro, si mal no recuerdo –porque carezco de IA-, “el empresario que maneje los “bots” de la IA, manejará los destinos de millones de personas” –no sé si fueron estas sus palabras exactas, pero creo que cierran su idea radial-, a lo que yo agregaría, quizás precarizando el trabajo, manipulando información, cosa que ya se hace desde tiempos inmemoriales, pero por, sobre todo, haciéndonos consumir como verdades, cuestiones de las que se pueden dudar…

Por último, sepan disculpar que esta columna se alejara de lo que realmente más o menos, puedo llegar a defenderme, es que tenía dudas, las sigo teniendo, pero aprovecho, desde mi papel de “Hablemos Sin Saber”, en hacer algo de catarsis…

En la próxima, no se salvarán de Bartolo y sus mentiras…

Notas:

  1. Negrete, Javier; La gran aventura de los griegos; Ed. El Ateneo; Bs. As.; 2020; páginas 492 a 495
  2. Ídem; páginas 363 a 369
  3. Ídem; página 370